viernes, 9 de marzo de 2012

Soy su mar

Soy su mar


Oiga señor marinero usted siempre ha navegado al ritmo de mi luz, siempre será intenso, siempre será mío y yo suya.

Siempre tocará los destellos de mi cuerpo, siempre será el propietario de mis deseos, ¿qué acaso el silencio lo ataca?.

Esos detalles que desgarran las ganas, y esas ganas que viven y laten a cada segundo, viendo correr mi sangre a gran velocidad y haciendo que mi corazón trabaje a mil por hora.

¿Está esto considerado normal?, dígamelo sin preocupación, dígamelo sin miedo, ese mismo miedo que me abraza y no me deja pensar en la diferencia entre realidad y fantasía.

Este gran deseo que queda enterrado en mis entrañas, y que hace de su barco un baile de locuras, locura que siempre recuerdo con emoción.

Dígame señor marinero, aún piensa en el danzante viento que toca su rostro cuando el contacto con el mar lo seduce, provocando el recuerdo de mis manos; esas manos que una y otra vez lo hicieron mio.

Digame mi marinero ¿soy su mar, soy su ritmo, soy su deseo?, este silencio que lo abraza me lo dice siempre.

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