Un segundo de respiro, luna danzante
que bailas en tu aro de luz
no estás ausente solo brillas más.
Como el amor mismo encarnado
así te fuiste a danzar
luz inquieta y fugaz.
Así tierna y sanadora
así mujer sabia y niña
dejando el corazón enredado
tú tan tenaz.
Vibrando en luz, fé
y ante la oscuridad.
